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sábado, 26 de febrero de 2011

En el fondo no quiero reconocer mi error. Reconozco que tengo un orgullo “de libro”

“Las grandes caídas, las que causan serios destrozos en el alma, y en ocasiones con resultados casi irremediables, proceden siempre de la soberbia de creerse mayores, autosuficientes. En estos casos, predomina en la persona como una incapacidad de pedir asistencia al que la puede facilitar: no sólo a Dios; al amigo, al sacerdote. Y aquella pobre alma, aislada en su desgracia, se hunde en la desorientación, en el descamino.

…Fomentad el hambre, la aspiración de ser como niños. Convenceos de que es la mejor forma de vencer la soberbia. Persuadíos de que es el único remedio para que nuestra manera de obrar sea buena, sea grande, sea divina. En verdad os digo que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos (Evangelio San Mateo, XVIII,3).

El trato con Dios. Amigos de Dios  nº 147. San Josemaría Escrivá

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sábado, 9 de octubre de 2010

Voluntad de búsqueda

La Sagrada Familia resume la religiosidad de Gaudí y su voluntad de búsqueda y perfeccionamiento artístico. En ella establece el mejor estudio iconográfico cristiano de la vida de Jesús para una sociedad que había olvidado los valores morales que anunciaron las Sagradas Escrituras. 

La enfermedad de nuestro tiempo
"Un obispo amigo mío me ha contado que, con ocasión de un viaje a Rusia, se le dijo que en éste país había un 25% de creyentes y un 13% de ateos; el resto, es decir, la mayor parte, eran “buscadores”.

Resulta impresionante. Setenta años después de la revolución, que ha definido la religión como superflua y engañosa, existe un 62% de gente preocupada, que experimentan interiormente la existencia de algo superior, aunque no lo conozcan todavía. Las cosas terrenas van bien sólo cuando no nos olvidamos de las superiores: no podemos perder el camino justo que distingue al hombre. No podemos mirar sólo hacia abajo; debemos levantarnos y mirar hacia arriba, sólo entonces viviremos justamente. Debemos insistir en la busca de cosas mayores y convertirnos en una ayuda para quienes intentan levantarse y encontrar la verdadera luz, sin la que todo es tiniebla en el mundo”. Mirar a Cristo, p.122